jueves, 11 de junio de 2009

Las ideas ordinarias e impersonales


Ayer divagando me acordé de esta cita y la tenía a mano, en francés pero a mano.

En el curso del tiempo, las ideas ordinarias e impersonales se refuerzan siempre a sí mismas, por lo tanto las extraordinarias se pierden con la regularidad fatal de un proceso mecánico y se vuelven mediocres, esto explica que se malgasten miles de posibilidades diferentes que tenemos delante. El hombre ordinario es muy ordinario.

Musil, El hombre sin atributos Vol I

La imagen es de Tapies

sábado, 6 de junio de 2009

¿Cubierta o descubierta?



Tengo mis ratitos afrancesados mientras deshojo la margarita mirando al cielo: cubierta o descubierta, cubierta o descubierta, cubierta o descubierta.

Sólo durante quince días conviven las dos piscinas.

Esta mujer.... c´est autre chose

a votre chante.

viernes, 5 de junio de 2009

Elogio de la infelicidad

A veces me echo en brazos de Emilio Lledó, o de los griegos con su mediación. Fue tutor mío en la UNED, claro que eso y nada, sobrino del tío ninguno, pero aún tengo apuntes.

Contaba que las preguntas de Aristómenes de Egina eran, obviamente, previas a la de Shakespeare, y sobre todo de mayor calado:

¿quién es uno? ¿quién no es?

Pitíca VII 95-96

La imagen de Wilfredo Lam

miércoles, 3 de junio de 2009

De cuando pasábamos las tardes de verano en el paraíso





Mis imágenes preferidas:

Yo soy la mayor ¡y voy peinada! El árbol era un melocotonero. ¡Lo que yo me habré leído debajo de ese melocotonero huyendo de tanto enano! No tengo ni idea de quién eligió la música pero la he dejado. Qué gracia, posábamos como en las fotos, aunque corriendo. El orden temporal está invertido, el final es de antes, cuando aprovechábamos para bañarnos, no podíamos esperar, mientras hacían el hueco de la piscina. El tío José María, que siempre estaba cavando, me decía que él quería ser zanahoria. 

Lo habrá conseguido

lunes, 1 de junio de 2009

El cruce de dos líneas, objetos o caminos


 

es un signo de conjunción y de comunicación, pero también de inversión simbólica, es decir, aquella zona en la cual se produce un cambio trascendental de dirección, o se desea provocar ese cambio. Por ello, la superstición utiliza el cruce de dedos, o de objetos. En las danzas medicinales se cruzan espadas y barrotes, para provocar el cambio (curación), es decir, para modificar el curso del proceso sin que éste llegue a su final ordinario.


                    Juan Edudardo Cirlot. Diccionario de Símbolos

viernes, 29 de mayo de 2009

¡Yo no soy la mujer!




Hay noches en las que da gusto saber que estas en el lugar adecuado.
Me vinieron bien los gritos aquellos del camarada Escarpa hace un par de años.
¡Vaya rico escándalo que montaron!

Catarsis se llama ¿no?

Recorrí un buen trecho aquella noche.
Va por vos Carlos. Que nunca te dedico nada.


jueves, 28 de mayo de 2009

Se dissoudra dans l´algebre des significations possibles


Yo ahora te cuento las minucias en el blog, le dije ayer a Tatiana, que me preguntó por las minucias. Y luego pensé que este blog parece una novela vaga e interminable y decidí callarme, ¡para mi genio, que ya no tolera ni las cortas! 

Pero hoy es otro día y ahí van, las minucias:  he montado una cadena de germinación y me estoy preparando desde el lunes la ensalada del viernes. A falta de tierra agua. Mejora mis procesos neuronales asistir al lento crecimiento vegetal. Pensando en el futuro también he estado mirando aboneras, creo que voy a preparar este verano un par de aboneras en el molino, necesitaré madera, gusanos, clavos y otra psicomótricidad, pero lo intentaré. No van a ser todo brotes y florecillas. Necesitaremos detritus, y fiemo. 

Siempre había dicho que si me reencarnara sería cocinera, ya no, más después de hablar de esto con Blanca que dice que solo soy feliz del todo cuando juego con la tierra, tendre que  ser, aún sin reencarnarme, y  a la fuerza, agricultora. 

Después, y mientras, he estado dándole la vuelta al libro de André Hirt que me regaló  Antonio. Más que un libro ha resultado ser un fijador de nociones, o una conversación que me estaba haciendo falta (si no me conoce er Ezpeleta ¿quién?)  Musil, le feu et l´extase (contributión á une vie exacte)  se titula,  gracias a ese librito he conquistado el trozo de la mesa de escribir a mano y el rincón que confía en la memoria, ¡y el rico trasiego de ir y venir a la estantería!  Seguiré con El hombre sin atributos y El Calidoscopio, no hay de otra. Gracias Antonio, por tu exacta y legendaria contribución a mi inexacta vida 

C´est tres important, la Santón está con la pata chula y pasamos el día casi juntas a través de los diferentes agujeros comunicativos, cientos me parecen,  que como poros,  mantenemos abiertos, a veces tengo la sensación de estar en su jardín.

Hago mucha mermelada de limón, con poco azúcar, negro, y la cáscara, deja regustillo a gin-tonic. 

También es verdad que tengo unas extrañas y variopintas amigas en el bar de abajo y algún día, pocos, entro y me tomo un gin tonic con ellas, capitulo aparte y buena compañía ese trío. 

Nado cuarenta y cuatro largos cuando anochece ¡impresionantes atardeceres violetas y rojos desde el agua! 

La interrogación es de Juan José Ruiz Fernández

no pienso en nada nadando.

domingo, 24 de mayo de 2009

José Miguel Ullán, el maestro de la escritura y el tachado.


Hay muertos que duelen mucho más, duelen más los que te hacían compañía desde la época del instituto, los que estaban vivos de un modo tan radiante y nos descubrían tantas cosas. No lo vi nunca pero a veces me he sentido como si me llevara de la mano o me dijera muchas veces mira. Fue un oasis en medio de tanta grisura. Leí hace poco en un blog. Totalmente de acuerdo. La semana pasada lo llevé a clase, llevé Ondulaciones, y hablé de una de esas cosas que aprendí también de él: la importancia del tachado.


viernes, 22 de mayo de 2009

Absoluto vagabundaje




¡Llevo una mañana de absoluto vagabundaje!, quizá por eso me he acordado de Caetano.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Porque el cerebro es un órgano. Carlos Castilla del Pino o él, territorio límite.




Todos los que me conocéis me habréis oído decir que no creo en Dios ¡pero en la Neuropsiquiatría! Tengo mis motivos. Por eso estas semanas, en las que se puede elegir cadáver, yo elijo a Carlos Castilla del Pino.  

Me gustaba el ejemplo que ponía para explicar qué podía ser considerado trastorno de conducta. 

Contaba el caso de un dentista que a mitad de una implantación de prótesis le decía a su paciente:  

-Y ahora discúlpeme, pero me voy a ir a descansar un ratito.  

Era, además, un buen escritor, sin duda.