viernes, 9 de enero de 2009
Otra propuesta posible: la confesión
Para hacer tiempo o porque es viernes, o para averiguar qué significa no levantarse a las cuatro y media y no almorzar pan con ajo con Fátima, para celebrar el finiquito o para gastar diez minutos, o porque estos parlantes son la hostia y se clava cada nota en la quijada.
O porque le voy a contar a la Blanch de Vero dentro de un momento, desde el principio y desde muy lejos, desde aquí (contar relaja y con dos cabezas se piensa mejor)
O porque sueño con círculos de tiza verde, de eso sí me puede acusar cualquiera.
O simplemente porque me gustan los Gotan un montón.
jueves, 8 de enero de 2009
Algo de cuando oía nocturnos por la mañana
Luego he vuelto a leer Hilos, no pienso prestar ningún libro de poesía, ni pienso volver a fumar cigarrillos, ni pienso... bueno, pensé copiar algo aquí, así que lo hago.
¿Corté el hilo
o simplemente lo solté?
¡Se sueltan tantas cosas!
Y ¡hace tanto tiempo! El aire
se entumeció. ¿O fue la mano?
Quedó en suspenso, creo, suspendida
No sé si lo recuerdo. ¡Inventamos
tantas cosas!
Hilos Chantall Maillard
Tiene que haber muchos más elementos de los que estoy echando en falta

Este ordenador no es el mío y no paro de encontrar lo que no busco, entre organizadísimas carpetas tituladas Tecnecio y Teluro encuentro una mía, muy vieja: Temarios ¡Qué simpleza!. Las carpetas parecen cajas pesadísimas y no sé qué hacer con la tabla periódica, me animo y sigo, luego viene Terminología de los efectos, Titanio y Vanadio, y así.
No es la primera vez que me las veo con la pesada tabla, es lo que pasa, tanto casarse con los de ciencias, con los químicos.
La foto es de vanadio.
martes, 6 de enero de 2009
Otro buen Nadal
sábado, 3 de enero de 2009
Gula y crítica, los sueños de Goytisolo y otra tábula rasa

Estaba soñando con el libro que acababa de dejar despatarrado en la mesilla. Soñé que era una prosa tan apetitosa como una tortilla francesa recién hecha, pero al hincarle el diente descubrí que estaba empedradita de cáscaras de huevo.
Me inquietó el sueño, últimamente tengo insomnio, insomnio térmico lo llamo, ¿estaba comiendo demasiado?¿estaba leyendo demasiado?¿me apetecía una tortilla francesa?-. Preferí no averiguar de dónde había salido aquella imagen tan peregrina y no volví a la novela, me puse a leer el periódico que no había terminado y me encontré con unos sueños bastante más enjundiosos que los míos. Los de Juan Goytisolo.
P. D. Yo ya tenía previsto hacer un hueco a Militeraturas en mis rutinas, salir de la casa de campo que dice Nacho Fernández que son los blogs y llegar a la ciudad, pero no creía que el trayecto fuera tan corto, ha sido el único modo de comunicarme después de la borrada general de mi ordenador.
Quizá no sea tan atroz tener que reconstruir el puzzle, si en la vida real nos separan de los conocidos seis personas aquí, acabo de comprobar, están todos, se volverán a reunir pronto los datos que se han fugado, estoy segura, hasta puede ser que vuelvan con más orden.
La imagen es de Zenna Zipporah
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Feliz año y sosegantes aromas. Y más sobre el miedo.

Pienso que si tengo miedo en un garaje, en un descampado o durante una tormenta sin ningún motivo, sólo porque estoy en el garaje en un descampado o cae una tormenta, estoy perdiendo una cantidad de adrenalina que luego quizá necesite para reaccionar cuando la amenaza sea real (que le pregunten a mi hermanita)
Hay una cosa que no menciona Isaac Rosa en esta novela aunque no cese de hablar de ella y es el olor del miedo, ese olor es en realidad lo que nos hace vulnerables. Aparece en la novela un aparte con recomendaciones para turistas en Guatemala y, pobres turistas, los mandan al matadero, en lugar de instrucciones parece un perfume letal lo que les regalan en ese folio. Quienes pateamos barrios como la Chacra o Mejicanos, los que nos fuimos a pelo trasbordando en autobuses, los que conocemos bien los lugares que nombra, sabemos que quien nos agrede, primero nos huele, y que es el miedo el que exhala el perfume que excita la violencia.
Pero vaya que yo lo que quería era contar una historia amable sobre el miedo que recordé ayer:
Estábamos viendo un video en casa de unos amigos con sus padres, allí aparecían los cuatro miembros de la familia subidos en camellos. Luego el hijo bajaba del camello y se acercaba a un acantilado.
En ese momento la madre se sentó al borde del sofá y se puso a gritar como una posesa, dos años después de la grabación:
-¡ese chico, ese chico que se va a caer!
Valor y Feliz año a todos.
P.D Pienso mucho en la necesidad de ahorrar palabras y emociones que no se deben desgastar con un mal uso, por ejemplo no soporto que digan de una discusión normalita que fue atroz o de un cualquier chorradita que es inhumana, porque entonces, cuando ocurren masacres como la de Gaza ¿qué palabras utilizamos?.
Esos crímenes, esos desplantes, esa irracionalidad por parte del poder, de un estado, ese si es un miedo real que deberíamos compartir.
martes, 30 de diciembre de 2008
Hablando de coincidir

Estoy leyendo dos libros que clasifican el miedo.
Una novela de Isaac Rosa, El país del miedo, y una antología de textos editada por Vicente Domínguez y titulada Los dominios del Miedo.
Isaac Rosa me interesa mucho desde que leí El Vano Ayer, es alguien con quien comparto algunas preocupaciones centrales e incluso algunos procedimientos. En la entrevista que le hace este mes Jordi Corominas en literaturas.com le pregunta por sus futuros planes y él dice:
Quiero hablar sobre el mundo del trabajo más allá de situaciones anecdóticas, como ha cambiado, en qué situación está.
Vaya, yo también. Reconforta coincidir con gentes a las que admiras. Pero hablando también de no coincidir el otro día estuvo Isaac Rosa en Alagon, el pueblo de al lado, evalué y preferí no ir. Nada desvirtúa tanto como estar rodeado de popes de provincias, y a mi no me interesan ya algunos circos.
Hace un año me preguntaba qué pensaría este chico inteligente y serio de la versión cinematográfica de Las trece rosas, curioso que un año después, exactamente, llegué su respuesta.
Espero que me lleguen pronto muchas respuestas para poder hacerme otras preguntas.
(El otro día no dejábamos hablar a mi padre y nos amenazó -seguid así y os vais a quedar sin conocer mi pregunta-pasamos la tarde insistiendo y no nos la hizo)
El país del miedo es un libro que enumera, un catálogo del miedo. Hace unos días escribía yo que enumerar tranquiliza, pero ya no lo sé:
-¿Temer es una superstición para conjurar y que lo temido no suceda?
o bien
-¿lo que se teme se provoca?-como cree el Doctor Jeckyll.
p.d. Y hablando de coincidir y del miedo, todavía no he tenido tiempo para hablar de la muerte de Francisco Casavella, uno de los autores de novela que me han interesado y a quién conocí: da mucho miedo que se muera alguien que tiene dos años más que tú y con quien te tomaste más de dos gin-tonics. Siguiendo con lo de coincidir tropecé casi literalmente con Javier Losilla, que fue quien presentó El triunfo cuando teníamos Carmen París y yo la librería. Después de quince años sin vernos y una semana después de morirse Casavella nos encontramos en Antígona, un espacio imantado, y fue un hermoso encuentro. Nos callábamos los dos o decíamos al unísono me acordé de ti, nos mirábamos reconociendonos y no reconociendonos al mismo tiempo.
La imagen es de Gilberto Zorio
viernes, 26 de diciembre de 2008
Lobo de Azafrán y Lobo en curda

miércoles, 24 de diciembre de 2008
Feliz no sé qué
Yo conocí a Don Ignacio Fernández gracias a esa frase. Estaba empezando con la escuela y envié una de esas felicitaciones que odio. El nunca bien ponderado director de Literaturas.com respondió con ese “Feliz no sé qué” y hasta ahora.
Hace tanto frío que no hemos ido a por el botín a lo de Pepito. Mister Hide se ha ido. Es estupendo ir a comprar libros con el doctor Jekyll, pero creo que se ha dormido. No coge el teléfono. No se ven ni los olivos por la ventana, estamos otra vez dentro de un vaso de leche. Ah, Carlos se ha comprado un ordenador muy, muy pequeño, y me ha regalado a mi el suyo, que es muy, muy grande.
Alguien me dijo el otro día que con los blogs se pierde intimidad. Yo creo que no, yo creo que la intimidad no es un gas.
Claro que con el sentido de la intimidad ocurre como con la sexualidad; cada cual tenemos el nuestro/a y los demás nos parecen raros.
Aunque lo tengo complicadísimo siempre consigo volver a casa por navidad. El truco es irme a Madrid la semana anterior (aquí Blanca se ha reído, ha parado y me ha dicho sooosaaa; pero ella sabe que a veces Madrid está muy lejos)
Además no siempre he vuelto a casa en navidad. A veces me he ido. Fueron estupendas las navidades con los Lobera Latorre, una vez tuve los mejores suegros que imaginar se pueda, y con los Diego Vicente en el Molino.
Este año hubiese estado encantada de fugarme con mi otra familia pero la reunión es en Quito y no pudo ser. La presencia de la ausencia, esa no me falla: veo desde aquí a mama Conchita y a José, que vuela en nochebuena y llegará justito, y a Blanca y a Rene, y a Monica brindando, Emilito y a Antoñito estan pero los pequeños no brindan, y también estaran desde Inglaterra Luchi, Brian, Martín y Moira, no hay nada que reúna tanto como pensar en lo mismo al mismo tiempo:
SALUD
Los Sanuy Aina estamos bien, anoche tuvimos reunión catarsis, Matías nos propuso comernos la mitad de la cena ya que estábamos los cuatro íntimos y solo teníamos un problema el día siguiente: que iba a sobrar. ¿Asamos hoy el cochinillo?-dijo. A mi me pareció lo más sensato. Mapi y mi madre, que no tienen mucho sentido del humor y estaban friendo virtualmente un trozo de foie, se pusieron como una furia.
La semana que viene hay diáspora y tiene muy buena pinta. Yo subiré a ver a Gonzalo y a la chica Pájaro a una casa rural al Pirineo y quizá pase la noche vieja en
Ya lo siento por el resto de los lectores. Pero en estas fechas es imprescindible escribirle a la familia unas líneas.
A todos los demás, gracias por aguantar otro año estas chapas y felicísimo no sé qué ,bueno sí, celebramos la entrada en las tinieblas, dice Marisa (también conocida como mama china) hay que dejar muy limpia la casa para cuando vuelva a salir el sol, dice también.
Hoy Gotan Proyect: porque han sacado disco, porque son la banda sonora de las navidades molineras, porque me encantan.
Y sin su permiso la estupenda felicitación desde México de Inés, parece que me está soplando
martes, 23 de diciembre de 2008
Al borde de la pizarra
