miércoles, 19 de diciembre de 2007

Y un poema de Chantall Maillard




El pez

Volver a las palabras
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
y así poder aguantar, luego,
en el fondo

Volver a las palabras. Con
voluntad de sentido
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.

Volver. Decir superficie. Escribirla.



No, lector, no deslices
tan rápido tus ojos por la página,
nada te obliga a terminar
de leer este texto. Puedes
dejarlo. Muchos lo habrán hecho
antes de haber llegado a estas líneas.
He dicho superficie. Vuelve atrás.
Detente. Piénsalo. Piénsatelo. He
escrito la palabra palabra y
estoy tratando de decirte algo
que no acierta a decirse. Entonces
digo impotencia. Tú sabes lo que es
la impotencia, a buen seguro
alguna vez la habrás sentido. Ahora
te pido que despojes la impotencia
de la palabra que la nombra
y te quedes sintiéndola tan sólo.
¿Lo consigues?
Tal vez no sea para ti,
ahora, tiempo de impotencia.

Se deslizan tus ojos por
los caracteres impresos y sientes
cierto placer en esta redundancia
de lo escrito. Los óvalos te tientan.
Apróximate, lector, mira por
ese pequeño orificio. Adéntrate.
Hay abismo-¿abismo?-hay vértigo

Repite, entonces, conmigo Infinito.
Di Infinito. Repítelo. No dejes
de decirlo, hasta que pierda sentido
la palabra infitito y te encuentres en el vértigo
desprovisto de pértiga.

Entonces di Infinito. Pronúncialo.

Pronúncialo de nuevo,
despacio, con voluntad de sentido.
Como al principio del mundo o
del poema.
Para volver. En superficie.
por un tiempo.
Para hacer el tiempo.

brevemente.

Una pregunta de Elias Canetti













"¿Qué pasa con las palabras que has utilizado con
demasiada frecuencia?.¿Deberán recuperarse de ti?".












(Y también esto: "Uno juega con las ideas para que no se ensamblen")

lunes, 17 de diciembre de 2007

Ascender a la Sierra





Ya lo dijo Pedrito, me contó Joselín:
-esta es la cueva perfecta para un ermitaño como tú.


Y una parte importante de mi cabeza tiene presente esa cueva como el lugar al que volver y curarse, de lo que sea. De vez en cuando aparezco, suelo quedarme solo una noche, larga, bien conversada, bien bebida, bien ahumada, si es posible muy fría, para quedarme dormida en el sofá de al lado de la chimenea en el mejor momento, cuando José cruza la habitación y dibuja logaritmos con los brazos, porque él sin moverse no puede terminar del todo las frases, y mucho menos las ideas, y por fin exclama:

-Que es lo que estamos diciendo siempre Martita, y que por eso nos gusta esa gente que nos gusta, los centroeuropeos esos. ¡Me acuerdo cuando apareciste en mi vida con esos dos tochos de Ferlosio!, llévatelos anda.

Y reconstruimos la historia de esos dos volúmenes que siempre me devuelve todo el mundo, me los devolvió Luis Picapeo después de morirse, y Sebastián Guayasamín gracias a la intervención de Elena, la hermana de José, en el último momento.

-Y para concluir hermanita, que te estas durmiendo, estamos igual, la baba sigue creciendo, y nos invade, mejor dicho nos envuelve, pero tenemos la obligación de estar bien, es la única obligación que tenemos, así que nada, a respirar.

Cuando me quedo dos noches al día siguiente paseamos y repetimos sobrios la misma conversación. Luego, por fin, ya podemos quedarnos mucho rato en silencio.


jueves, 13 de diciembre de 2007

¿Y si luego no me acuerdo?






Los días trepidantes. ¡Cómo puede ser tan largo un día y tan rentable no ser previsor!.

Creo que esta calle se llama Parador del Sol porque delante del balcón hay otra calle muy, muy larga, y cuando amanece este es el primer obstáculo que encuentra la luz.

Espero que los blogs valgan para anotar lo íntimo, lo que se vive como importante, porque sino ¿para qué?. Yo necesito dejarme piedrecitas para la memoria, mi mecanismo es sencillo; después de unos cuantos días trepidantes una larga digestión, y sin los mojones la memoria se me escapa, no asimilo los nutrientes.

Amanda me ha estado contando en la cena cómo rastrearon Marisa y ella a sus compañeros de colegio de los cinco años ahora que tienen dieciséis cuando volvieron a San Salvador. Y los encontró y se reconocieron y se enamoró salvajemente del que ya lo estaba a los cinco y esta preocupada. ¡Ha estado dejándose comer la oreja por los salvadoreños esa mona todas las vacaciones!. Y su madre y yo que no. Que lo más difícil que se puede intentar, lo decía un antropólogo que no sé como se llama, es una relación de pareja entre dos culturas. ¡Búscate a alguien de Mostoles!.Y la mona que no. Y nosotras: ¡haznos caso que hemos estado casadas con tu padre!.

Marisa ha contado algo precioso. Que Carlos se tiraba al agua desde un acantilado en Acajutla y le decía cuando Amanda tenía un año, ¡tírame a la niña!.

-¿Y qué hacías mama?
-pues te tiraba

Y yo sabía que ese rubio estaba vendiendo oxigeno con Nacho y nos veríamos luego. Y yo sabía que los rubios se iban estos días a Venezuela, pero a mitad de cena llama la Blanch, conversación resumen y despedida, cree que estoy en Zaragoza, pero al final, cuando ya íbamos a colgar, me dice que está esperando a Nacho y a Rene, que acaba de llegar muerta de Ámsterdam y nos damos cuenta de que estamos a dos manzanas. Y las dos sabemos que ¡sucede!. (yo me asombró porque contra todo pronóstico lo sabía, sabía que vería a Blanca hoy)

Mañana más, mañana me toca Joselín, pienso llegar a la sierra.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Comida dominical




No sé de qué nos reíamos tanto, hoy todo el mundo tenía la frase, creo que les había contado lo del gitano. Esta mañana le estaba haciendo una recarga de móvil a un gitano y Bea le ha preguntado cuando yo acababa de meter el número la primera vez.
-¿Qué tal estás?
a lo que él ha respondido con una sonrisa de oreja a oreja:
-De puta madre porque después de un montón de días de fiesta ayer me perdonó la parienta y mojé. Y estoy feliz
Entonces he dicho yo:
-Repítemelo
y el tipo ha vuelto a decir, igual, un poco más serio.
-De puta madre porque después de un montón de días de fiesta ayer me perdonó la parienta y mojé. Y estoy feliz.
-¡Eso no! ¡el número!.
Y hemos estallado en una carcajada al unisono que parecía que no iba a parar.

Mi madre venía muerta de risa de la cocina y se iba a sentar en la clásica silla de los abrigos, todos hemos visto como la silla se caía a cámara lenta, en medio de la carcajada no le hemos podido avisar. Cuando ya estaba en el suelo, y seguía tronchada, mi tía le ha dicho.

-Nada Arsenia, que te has caído lo menos posible.

y después de oír eso casi nos tiramos todos de las sillas para acompañarla.

-Pero a la tía no le hagas caso mamá, el otro día le dije, ¿no abres la puerta, han llamado?.

Y me contestó

-Ya, pero déjalo, que han llamado muy poco.

viernes, 7 de diciembre de 2007

¡Vámonos Martita!






Creo que el orden ha sido: revolviendo papeles viejos he encontrado la foto de abajo y me he preguntado: ¿que escucharíamos?, luego he recordado que a Manu Chao, y aunque estoy, estamos, ¡harrrrrrrtos! de Manu Chao. El rubio hasta grita. Pues para bailar es fantástico y ¡somos bailones!. Me he puesto a escuchar al Manu, y ¡me ha dado una alegría esta canción!, tanta que he decidido que la semana que viene me tomo vacances y me voy a visitar a los amiguitos. (quedais avisados, empezaré por la Sierra)

Ni modo.

(Jo, que jó-venes estamos, aunque la Blanch está más joven ahora. ¡Ah!, y en la foto hay un estupendo falsificador de cuadros italiano, ¡por historias será!)





El Jabón


"El jabón tiene mucho que decir. Y lo dice con locuacidad, entusiasmo. Cuando ha acabado de decirlo ya no existe.
Una especie de piedra, pero que no se deja rodar por la naturaleza: antes que dejarse rodar por las aguas se os desliza entre los dedos y se funde a simple vista.
Entonces el juego consiste precisamente en mantenerla entre vuestros dedos y rociarla con la dosis conveniente de agua a fin de obtener una reacción voluminosa y nacarada...

Dejadlo, por el contrario, permanecer en el agua y morirá de confusión".


Francis Ponge

lunes, 3 de diciembre de 2007

Estación Aragón: Historias de nómadas y sedentarios





Claudia, que ahora vive en mi casa, es la protagonista absoluta de un documental que se llamará "Estación Aragón: historias de nómadas y sedentarios", calculo que dentro de mucho tiempo.

Todo evoluciona muy despacio pero evoluciona: un día igual puedo hacer que Fátima me cuente más, con su lengua de trapo. Fátima es marroquí, en su país era profesora de Instituto y aquí limpia, me cuenta entrecortadamente su historia, porque la lente y el idioma son demasiados obstáculos para su ánimo. Fátima tiene muchas ganas de contar, de quejarse, y también de reírse, entre otras cosas porque no habla con nadie en toda la semana, ni siquiera con su marido y sus hijos cuando llega a casa porque está rendida, y cuando tiene día libre limpia su casa, que nunca será su casa, y pone la televisión en árabe, y sabe que así nunca va a aprender español, pero dice que oír la televisión en árabe la reconforta. En español casi no dice nada, bueno sí, repite continuamente:

-Quí hacer, quí hacer.

Los sábados son un poco más fiesta porque hablamos en francés, porque almorzamos juntas pan con aceite. Pero fiesta fiesta completa era cuando coincidían en el turno Fátima y Abdelbaqui. El gran Abdelbaqui es argelino, vivo, analítico, autocrítico, concreto. Tengo la solución, voy a sentar a Fátima y Abdelbaqui y los voy a grabar conversando en árabe. Esta semana estoy adelantando mucho. Ah, Claudia le regalo un reloj el sábado a Fátima después del almuerzo ritual de pan con aceite, la inmigración también esta llenando este país de muchos inenarrables abrazos.

La Clau, esa peruanita loca de 24 años que vino a España porque se casó con David, a quién había conocido a través de Internet, ¡y qué coincidencia, David había sido una de nuestras víctimas! de Nines y mía, en aquellas brillantes épocas de experimentos de talleres literarios en la biblioteca de un pueblo que no puedo nombrar.

Bueno la cosa es que Claudia puso una canción rumana el otro día, estábamos sentadas en su coche nuevo, salíamos de trabajar, y dijo todo seguido.

-Esta canción es una pasada, la escucho inninterrumpidamente mientras me pregunto qué hace una peruana de mi edad, divorciada, sin motivo, sin casa y sin euros en la ribera del Ébro, que esto es feo Marta, y sé me pasan todas las penas con esta canción. ¡Hasta me la sé! Espera, que voy a decirle a Cris que salga y nos la traduzca. ¡Que gozada enterarme por fin de lo que dice, chica!

Y mientras salen y no salen Lacri o Cris, o Aurora, nuestras ricas rumanas, Claudia me propone un trueque:

-Oye ¿y si tu te encargas de cuidar mi mente y yo de cuidar tu cuerpo durante un mes? Tú me dices que me leo y que veo ¡y hasta qué oigo! y yo te digo qué tienes que comer, te llevo a comprarte ropa, que eso es duro, pero mirá, vos parecés foto, y te pongo mascarillas.

Estaba tomando notas anoche de "En Construcción", para nuestro documental, y quiere verla otra vez. A mi me llama a gritos una butifarra catalana desde la cocina pero me he comido un huevo duro.Me ayudan muchísimo. De todo lo importante que ocurre en ese lugar terminan diciendo, todos, ¡para el documental! Y yo llego los sábados y los domingos y anoto.

(después de escribir esto ha llegado Claudia y le he preguntado ¿Clau tú hablas con Fatima? y me dice: lo intento, pero la semana es muy larga y muy pesada, lo que si hago es que la abrazo)

Literaturas Diciembre






Otra vez, como todos los meses, puntual, imbatible...vaya ¡Color!
(voy a preparar un grandes relatos con todo lo que no se dijo y siempre se debió contar de Literaturas.com)

Salud socios. Y a los demás, nada, disfruten.