No se parecen en nada los sueños de un animista en el campo y de la misma persona en un apartamento. A un animista que vive entre manglares no lo visitan individuos, lo visitan ejércitos. Si se traslada a un hogar aséptico y tiene visita sólo puede ser su madre reclamándole una llamada.
EL PADRE DAMIÁN EN LA ZARAGOZA GITANA
-
En la orilla izquierda del Canal Imperial, a su entrada en el zaragozano
barrio de Torrero, se encontraban las llamadas graveras. Al fin, un gran
poblado d...
Hace 10 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario