miércoles, 26 de marzo de 2014

Casi notas






La única manera de parecer alegre es callarse cuando se está triste. El único procedimiento que conozco para recuperar la alegría es fingirla e insistir en el silencio hasta que se te olvide la mufa.

Mentiría si dijera que no piso los supermercados por solidaridad con los pequeños tenderos, que también. El primer motivo para preferir las tiendas es que sólo tienen una marca de cada cosa. Hay una crueldad refinada en ponernos cuarenta marcas de arroz delante y hacernos creer que estamos eligiendo.
(tener en cuenta los parecidos con Fb)


El próximo que hable mal de la soledad delante de mí me va a oír. ¡Venga ya! tanto presumir de propiedades y propietarios.



90 euros vale una bombona de butano como estas en Kivu, tómese en cuenta antes de decir alguna gilipollez sobre la pobreza en África.


Unas tapitas de obviedad para terminar la conversación con la niña:

-El que no mejora empeora
-Y el no se acerca se aleja
-Y el que no se aclara se ofusca
-Y todos envejecemos.
-Pues venga.




domingo, 23 de marzo de 2014

Antjie Krog y Victor Ekpuk




 Victor Ekpuk (Nigeria)


DESDE QUE NOSOTROS

desde que empezamos a andar
por este camino los lirios
florecieron del todo los globos oculares
quietos y abandonados
de los azul claros las afelpadas
paletas dobladas de la fila púrpura desde

que empezamos a andar por este camino
la hierba ahora jadeaba semillas
los ranúnculos han dejado caer
sus hojas como uñas cortadas
la bata de baño de la camelia
entre los cedros se secó y cayó

de las ramas desde que empezamos
a andar por este camino las duras
colas de caballo de las glicinas
se desprestigiaron la caída de agua
de las banksias terminó su salto mortal desde

que empezamos a andar por este camino
volvieron las golondrinas y podemos
oler el jazmín desde su
yugular la nieve
de las montañas se derritió
desde que empezamos un hombre cayó

hacia atrás en todo este aire
que respiramos es el aire

de todo este mundo el cielo
abrumado en escritos sobre
el dolor al atardecer nos volvemos
oscuros de habla al traducir

la desintegración nuestros
talones huelen a algo mortal pero
dios qué fuertes se han vuelto nuestros
muslos desde que empezamos a andar
por este camino qué feroz qué salvaje
nuestra filigrana al batir de terror el corazón

 Antjie Krog (Sudáfrica)

sábado, 22 de marzo de 2014

Otras formas de lucha, quizá.




 

Acabo de retirarles la palabra a todos los militantes, votantes y simpatizantes del PP que conozco con una nota en Fb. Puede ser que hasta pierda a gente a la que quiero, así que no he tomado la decisión a la ligera, pero las cosas han ido muy lejos y yo quiero ser ética. Por lo tanto no puedo seguir teniendo conversaciones en las que mi interlocutor repite lo que ha dicho un tertuliano y me utiliza para reafirmar sus vaguedades, no quiero contribuir a que se sienta justificado, simpático e inocente quien está siendo cómplice de este gran saqueo a los ciudadanos, no puedo tomarme un café con alguien que vota y defiende a quienes asesinan africanos, a los mediocres que quieren convertirnos a todos en esclavos, sintetizando, no puedo sonreír a quienes bendicen la producción sistemática de impotencia y dolor.

Nos lo tomaremos con tranquilidad, vosotros hacéis como que no me habéis visto, que yo seguro que no os veo.

No hay guera-civilismo en mi postura. Invitar a la reflexión quisiera.


viernes, 21 de marzo de 2014

Viaje entre chaparrones hasta la semilla y la paja.



Cuando cuento las semillas...

Cuando cuento las semillas
sembradas allá abajo
para florecer así, lado a lado;

cuando examino a la gente
que tan bajo yace
para llegar tan alto;

cuando creo que el jardín
que no verán los mortales
siega el azar sus capullos
y sortea a esta abeja,
puedo prescindir del verano, sin queja.

Emily Dickinson
Versión de Silvina Ocampo


P.D. Hoy hace un septenio que empezó este blog y lo he celebrado haciendo memoria mientras extendía toda esa paja. La paja viene detrás del agua, del aire, de la tierra y del fuego, es el quinto elemento, y un transporte velóz.

miércoles, 19 de marzo de 2014

La dolorosa herencia




 Carlos Rubio Recio 

 
Entiendo que no me crea, a mí también me resultó extraño, tardé mucho en hacerme a la idea de que tendríamos que tirarlo todo. La tarde que pasé leyendo en la mecedora de la abuela tuve unos dolores de espalda espantosos, como si me serrucharan las costillas, pero no empece a sospechar lo que ocurría hasta que una noche, hace un par de semanas, por capricho, dormí en la habitación de la tía Margarita y, nada más acostarme, empezaron aquellos calambres en las piernas de los que ella tanto se quejaba. A la mañana siguiente, muerta de curiosidad y con las piernas aún flojas, volví a sentarme en la hamaca, y en la silla de la cocina, que produce dolor de tripa, y en la cama de mamá, que tiene migraña. Es largo el inventario,ya lo tengo casi terminado. Pero lo peor no ha sucedido hasta esta mañana, cuando me he tumbado en el sofá he sentido un pinchazo muy agudo y esa presión típica en el pecho, dolor en el brazo izquierdo y  sequedad en la boca. Me he podido levantar de milagro. ¡No era suficiente que todos los muebles que hemos heredado estén llenos de dolores, también nos han dejado un sofá con un ataque cardíaco dentro!

Y si mi hermana no empieza a creerme y sigue fingiendo, balanceándose con esa sonrisa y diciendo que estoy loca, soy capaz de no decirle nada cuando se vaya a dormir la siesta.

martes, 18 de marzo de 2014

Reencuentro con mi abuelo Lezama.




 Vilhelm Hammershøi




La luz es el primer animal visible de lo invisible

José Lezama Lima

domingo, 16 de marzo de 2014

J.D. Okhai Ojeikere y Amina Saïd


 J.D. Okhai Ojeikere.





yo comienzo y me recomienzo
entre el infinito de las metamorfosis
entre el calendario inagotable del tiempo
yo accedo a tu séptimo día

Amina Saïd 
 (+sobre Amina Saïd)


P.D. La niña se cuenta unas juergas tremendas con sus compañeras africanas. Se rien juntas de la imposibilidad de entenderse. A ellas les parece una desdichada esa chica con esos pelos de hambre, y siempre los mismos. La Blanch disfruta boquiabierta de las continuas metamorfosis: la que la semana anterior era rubia y llevaba el pelo corto y liso, hoy es pelirroja y lleva una melena rizada, pero no durará porque está ahorrando para cambiarse esos pelos y, el mes que viene, va a ser morena,  ya ha elegido un moño de trenzas muy alto.

sábado, 15 de marzo de 2014

y como la fresa respira hilando su cristal



¿De qué me iba a acordar sino mientras plantábamos una lezamiana espiral de fresas esta mañana?
¿Qué otro poema me iba a venir a rescatar después de una semana de tantas intensidades?

Muerte de Narciso

Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo,
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.

Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua alfilereada?

Rostro absoluto, firmeza metida del espejo.
El espejo se olvida del sonido y de la noche
y su puerta al cambiante pontífice entreabre.
Máscara y río, grifo de los sueños.
Frío muerto y cabellera desterrada del aire
que crea, del aire que le miente son
de vida arrastrada a la nube y a la abierta
boca negada en sangre que se mueve.

Ascendiendo en el pecho solo blanda,
olvidada por un aliento que olvida y desentraña.
Olvidado papel, fresco agujero al corazón
saltante se apresura y la sonrisa al caracol.
La mano que por el aire íneas impulsaba,
seca, sonrisas caminando por la nieve.
Ahora llevaba el oído al caracol, el caracol
enterrando firme oído en la seda del estanque.

Granizados toronjiles y ríos de velamen congelados,
aguardan la señal de una mustia hoja de oro,
alzada en espiral, sobre el otoño de aguas tan hirvientes.
Dócil rubí queda suspirando en su fuga ya ascendiendo.
Ya el otoño recorre las islas no cuidadas, guarnecidas.
El río en la suma de sus ojos anunciaba
lo que pesa la luna en sus espaldas y el aliento que en
    halo convertía.

Antorchas como peces, flaco garzón trabaja noche y cielo,
arco y castillo y serpientes encendidos, carámbano y lebrel.
Pluma morada, no mojada, pez mirándome, sepulcro.
Ecuestres faisanes ya no advierten mano sin eco, pulso
    desdoblado:
los dedos en inmóvil calendario y el hastío en su trono
    cejijunto.
Lenta se forma ola en la marmórea cavidad que mira
por espaldas que nunca me preguntan, en veneno
que nunca se pervierte y en su escudo ni potros ni
    faisanes.

Como se derrama la ausencia en la flecha que se aísla
y como la fresa respira hilando su cristal,
así el otoño en que su labio muere, así el granizo
en blando espejo destroza la mirada que le ciñe,
que le miente la pluma por los labios, laberinto y halago
le recorre junto a la fuente que humedece el sueño.
La ausencia, el espejo ya en el cabello que en la playa
extiende y al aislado cabello pregunta y se divierte.

Fronda leve vierte la ascensión que asume.
¿No es la curva corintia traición de confitados mirabeles,
que el espejo reúne o navega, ciego desterrado?
¿Ya se siente temblar el pájaro en mano terrenal?
Ya sólo cae el pájaro, la mano que la cárcel mueve,
los dioses hundidos entre la piedra, el carbunclo
    y la doncella.
Si la ausencia pregunta con la nieve desmayada,
forma en la pluma, no círculos que la pulpa abandona
    sumergida.

Triste recorre —curva ceñida en ceniciento airón—
el espacio que manos desalojan, timbre ausente
y avivado azafrán, tiernos redobles sus extremos.
Convocados se agitan los durmientes, fruncen las olas
batiendo en torno de ajedrez dormido, su insepulta tiara.
Su insepulta madera blanda el frío pico del hirviente cisne.
Reluce muelle: falsos diamantes; pluma cambiante: terso
    atlas.
Verdes chillidos: juegan las olas, blanda muerte el
    relámpago en sus venas.

Ahogadas cintas mudo el labio las ofrece.
Orientales cestillos cuelan agua de luna.
Los más dormidos son los que más se apresuran,
se entierran, pluma en el grito, silbo enmascarado, entre
    frentes y garfios.
Estirado mármol como un río que recurva o aprisiona
los labios destrozados, pero los ciegos no oscilan.
Espirales de heroicos tenores caen en el pecho de una
    paloma
y allí se agitan hasta relucir como flechas en su abrigo de
    noche.

Una flecha destaca, una espalda se ausenta.
Relámpago es violeta sin alfiler en la nieve y terco rostro.
Tierra húmeda ascendiendo hasta el rostro, flecha cerrada.
Polvos de luna y húmeda tierra, el perfil desgajado en la
    nube que es espejo.
Frescas las valvas de la noche y el límite airado de las
    conchas
en su cárcel sin sed se destacan los brazos,
no preguntan corales en estrías de abejas y en secretos
confusos despiertan recordando curvos brazos y engaste
    de la frente.

Desde ayer las preguntas se divierten o se cierran
al impulso de frutos polvorosos o de islas donde
     acampan
los tesoros que la rabia esparce, adula o reconviene.
Los donceles trabajan en las nueces y el surtidor de
     frente a su sonido
en la llama fabrica sus raíces y su mansión de gritos
     soterrados.
Si se aleja, recta abeja, el espejo destroza el río
     mudo.
Si se hunde, media sirena al fuego, las hilachas que
     surcan el invierno
tejen blanco cuerpo en preguntas de estatua
     polvorienta.

Cuerpo del sonido el enjambre que mudos pinos claman,
despertando el oleaje en lisas llamaradas y vuelos
    sosegados,
guiados por la paloma que sin ojos chilla,
que sin clavel la frente espejo es de ondas, no recuerdos.
Van reuniendo en ojos, hilando en el clavel no siempre
    ardido
el abismo de nieve alquitarada o gimiendo en el cielo
    apuntalado.
Los corceles si nieve o si cobre guiados por miradas
    la súplica
destilan o más firmes recurvan a la madurez primera
    ya sin cielo.

La nieve que los sistros no penetra, arguye
en hojas, recta destroza vidrio en el oído,
nidos blancos, en su centro ya encienden tibios los corales,
huidos los donceles en sus ciervos de hastío, en sus
    bosques rosados.
Convierten si coral y doncel rizo las voces, nieve
    los caminos,
donde el cuerpo sonoro se mece con los pinos, delgado
    cabecea.
Mas esforzado pino, ya columna de humo tan aguado
que canario es su aguja y surtidor en viento desrizado.

Narciso, Narciso. Las astas del ciervo asesinado
son peces, son llamas, son flautas; son dedos
    mordisqueados.
Narciso, Narciso. Los cabellos guiando florentinos reptan
    perfiles,
labios sus rutas, llamas tristes las olas mordiendo sus
    caderas.
Pez del frío verde el aire en el espejo sin estrías, racimo de
    palomas
ocultas en la garganta muerta: hija de la flecha y
    de los cisnes.
Garza divaga, concha en la ola, nube en el desgaire,
espuma colgaba de los ojos, gota marmórea y dulce plinto
    no ofreciendo.

Chillidos frutados en la nieve, el secreto en geranio
     convertido.
La blancura seda es ascendiendo en labio derramada,
abre el olvido en las islas, espadas y pestañas vienen
a entregar el sueño, a rendir espejo en litoral de
tierra y roca impura.
Húmedos labios no en la concha que busca recto hilo,
esclavos del perfil y del velamen secos el aire
     muerden
al tornasol que cambia su sonido en rubio tornasol
     de cal salada,
busca en lo rubio espejo de la muerte, concha del
     sonido.
Si atraviesa el espejo hierven las aguas que agitan el
     oído.
Si se sienta en su borde o en su frente el centurión
    pulsa en su costado.
Si declama penetran en la mirada y se fruncen las
    letras en el sueño.
Ola de aire envuelve secreto albino, piel arponeada,
que coloreado espejo sombra es del recuerdo y
    minuto del silencio.
Ya traspasa blancura recto sinfín en llamas secas y
    hojas lloviznadas.
Chorro de abejas increadas muerden la estela,
    pídenle el costado.
Así el espejo averiguó callado, así Narciso en
    pleamar fugó sin alas.


José Lezama Lima

jueves, 13 de marzo de 2014

Preparando un funeral.




Cuando pensemos en Marino sólo se nos va a ocurrir una palabra, bueno. Marino era bueno porque no soportaba el dolor ajeno. Él sentía que los pobres, los solos,  los despreciados, eran su responsabilidad. Todos sabemos que no podía dormir si se había encontrado con alguien que no tenía donde y se lo llevaba  a la tienda, o a casa de la abuela, enfrentándose a mil broncas. Ahora se oye mucho la palabra empático, que significa ponerse en el lugar del otro, pero lo de Marino era mucho más. No soportar el dolor ajeno es la mayor altura humana y ética que se puede conseguir, y en eso ha sido un ejemplo.

Pero además de la palabra bueno recordaremos a Marino por las flores, por la tienda, por el loro, por el super ocho,  por los extranjeros, por Italia, por la gorra y esa elegancia, porque fue  el primero que trajo una tele a este pueblo para ver el alunizaje, porque nos consiguió a una tía estupenda, Marisa, por aquella vez que se le ocurrió guardar un millón de pesetas en el tambor de la lavadora sin decirle nada, eso nos tuvo a todos unos días reconstruyendo la numeración de los billetes, y fue el dinero mejor invertido, porque nos enseñó, aún más, que no vale tanto. Por  su adoración a Mirian (la palabra que más dijo a lo largo de su vida fue Miriam), a Sandra, a Manolo, a Alejandro y Tomás, sus nietos, a sus hermanos, a sus sobrinos. Lo recordaremos por su afán de contar historias, en otro entorno hubiese sido un estupendo novelista. Y por su adoración a sus hermanas, a Carmen, a Aurora, a Arsenia y a Emma, sin las que Marino no era nada. Aunque a sus hermanos no los quería menos y los últimos días le dijo a José y a Manolo que se iba con Teodoro.Tambíen por su capacidad para generar historias. En nuestra familia existe un género literario en el que los relatos empiezan diciendo:

Sabes lo que le ha pasado al tío Marino.

Porque se sentía orgulloso  de nosotros, como yo, de la unión de esta familia. Como me decía Olga esta mañana, el tío aún nos unía más. Y lo estamos llorando a mares, pero todos y juntos. 

Vamos a soñar que nos está viendo desde algún agujero mientras se toma un Amareto con Luis y con Carmen. Sabemos exactamente que música escucharían. (y entonces sonó La Bambola)

 P.D. La foto es del 12 de agosto de 1963 y están Marino, Arse, Emma y Pedro Ángel y la tele.

miércoles, 12 de marzo de 2014

La música que sonará en el funeral de Marino



)

Sólo tenemos una católica en la familia, pero Olga lo ha conseguido, aunque acaban de echar a un cura estupendo para poner a uno que ojalá no sea intransigente, y estaba dura la batalla, mañana sonará La Bambola en la iglesia. 

P. d Mientras suena todos estaremos soñando lo mismo tío, que te estás tomando un Amareto con Carmen Pinilla y con Luis Picapeo... también debe estar en la timba Franco, ese sastre italiano tan guapo.

Nosotros nos vamos a quedar sedita
te estamos llorando tanto.