lunes, 11 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Lo que no cuento es lo que imaginas

martes, 5 de octubre de 2010
Golondrinas dibujadas

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben y cada vez que se encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.
Julio Cortázar
domingo, 3 de octubre de 2010
El ágil costumbrismo de mamá gata

viernes, 1 de octubre de 2010
jueves, 30 de septiembre de 2010
Notas sobre un jueves huidizo

martes, 28 de septiembre de 2010
domingo, 26 de septiembre de 2010
De piropos y reencuentros

Últimamente le he preguntado a unos cuantos ¿cuál es el mejor piropo que te han echado? Y la mayoría no recordaba nada.
El piropo feneció apisonado por enormes losas adjetivales: ahora, enseguida te dicen que lo que haces o dices es maravilloso, divino o surrealista, y claro, te vas a casa sabiendo que ni inspiras nada ni mereces ningún esfuerzo. Son de talla única alabanzas e insultos últimamente, cuando para significar deberían quedar ceñidos, ser hechos a la medida.
El piropo de verdad es instantáneo, es una inspiración, una urgencia que quiere quedar exacta. Yo cuando pienso en piropos siempre recuerdo a aquel chico de mi pueblo, incapaz, pero puesto en el disparadero por una forastera de ojos enormes
-Tienes los ojos...
Le decía, y quería decir grandes, pero con metáfora. Le quedaban tres segundos, mientras la otra pasaba, y no encontraba nada:
-Tienes los ojos mmmmmmmm, tienes los ojos mmmmmmmmm, tienes los ojos como una sandía abierta.
Le dijo, a la pobre.
El piropo, como todo lo que muere poco a poco, se fue volviendo lento. Yo no puedo presumir de ninguno que tuviera la lozanía de lo urgente, pero recuerdo dos que me parecieron inmerecidos y recios, los cuento porque estos días tengo aun menos pudor que de costumbre, o porque los dos son piropos transitivos: alguien dijo que le gustaba porque busco lo mejor de los demás, otro alguien dijo que soy la que ve al que ve.
El primero se convirtió en una intención, el segundo sería un don; la excelencia de algunos amigos, los reencuentros que confirman las intuiciones más viejas, en fin, los demás, me convencen a veces de que lo poseo.
el cuadro es de Rufino Tamayo
jueves, 23 de septiembre de 2010
L´ete c´est fini
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Afinando con Joan Margarit, bien de mañana

Después de oír la conferencia de Joan Margarit puedo explicarme mejor las palpitaciones de esta mañana: dolor como desorden. Dolor que avisa de un error. Hasta he encajado ese sueño en el que no paraba de saltar fosos. Luego me ha llamado J, la compañía de la alpargata porque es mucho más pesimista que yo.
Pesimista pero pragmático; me propone que nos vayamos de excursión el fin de semana:
-Nos tenemos que ver más porque por lo visto nos vamos a morir cualquier día.
¡Cómo no!¡otra vez a Logroño! Me voy a apuntar si viene M que es entomóloga, es la única posibilidad de descubrir algo que no conozca de Logroño y alrededores: cambiar de dimensión.
Siempre quise conocer a un entomólogo ¡entomólogo sólo era una palabra que sonaba bien! Convivir con M (su pasión es la procesionaria y sabe explicarlo) ha colmado mis expectativas.
La anterior digresión es fruto del desorden. La escritura como espejo. Escribir por la mañana como si te estuvieras haciendo un moño y descubrieras unas espeluznantes orejas y las intentaras disimular.
Pero no hay nada que calme más que la voz de otro ser humano, así que me he dedicado a mis tareas mecánicas mientras oía una conferencia de Joan Margarit de la que he anotado:
-El poema como una caja negra, caja de la que se sale transformado, aunque sin saber qué ha ocurrido dentro exactamente.
-Tú tienes un instrumento que nadie puede tocar como tú, la memoria de tu propia vida, pero es como con cualquier instrumento, hay que practicar, hay que tenerlo afinado.
-Lea usted a aquel que parte de premisas absolutamente distintas a las suyas.
-No encuentro ninguna diferencia entre lo que busco cuando leo y lo que busco cuando escribo
-Una casa no debe ser ni suntuosa, ni original, ni hecha en vano
El cuadro es de Vasily Kandinsky


