
El título y la foto, vaya la entrada entera, son de otro ángel hiperestésico: Inés.
Luego me ha contado que la hizo, nada menos, que estando con Vladimir en El Salvador, y me ha parecido un bello broche para este verano.

Después de oír la conferencia de Joan Margarit puedo explicarme mejor las palpitaciones de esta mañana: dolor como desorden. Dolor que avisa de un error. Hasta he encajado ese sueño en el que no paraba de saltar fosos. Luego me ha llamado J, la compañía de la alpargata porque es mucho más pesimista que yo.
Pesimista pero pragmático; me propone que nos vayamos de excursión el fin de semana:
-Nos tenemos que ver más porque por lo visto nos vamos a morir cualquier día.
¡Cómo no!¡otra vez a Logroño! Me voy a apuntar si viene M que es entomóloga, es la única posibilidad de descubrir algo que no conozca de Logroño y alrededores: cambiar de dimensión.
Siempre quise conocer a un entomólogo ¡entomólogo sólo era una palabra que sonaba bien! Convivir con M (su pasión es la procesionaria y sabe explicarlo) ha colmado mis expectativas.
La anterior digresión es fruto del desorden. La escritura como espejo. Escribir por la mañana como si te estuvieras haciendo un moño y descubrieras unas espeluznantes orejas y las intentaras disimular.
Pero no hay nada que calme más que la voz de otro ser humano, así que me he dedicado a mis tareas mecánicas mientras oía una conferencia de Joan Margarit de la que he anotado:
-El poema como una caja negra, caja de la que se sale transformado, aunque sin saber qué ha ocurrido dentro exactamente.
-Tú tienes un instrumento que nadie puede tocar como tú, la memoria de tu propia vida, pero es como con cualquier instrumento, hay que practicar, hay que tenerlo afinado.
-Lea usted a aquel que parte de premisas absolutamente distintas a las suyas.
-No encuentro ninguna diferencia entre lo que busco cuando leo y lo que busco cuando escribo
-Una casa no debe ser ni suntuosa, ni original, ni hecha en vano
El cuadro es de Vasily Kandinsky

Hasta ahora me había ocurrido que siempre que me decían el nombre de un muerto, y sólo con decir el nombre y la palabra muerto, se borraba su retrato. A algunos los conocía de convivir, pero aún así todos se borraban.
Hace poco la palabra muerto perdió sus potencias amnésicas.
Ayer se mató con el camión Carlos de Paz y desde que lo sé lo veo entrar y volver a entrar; sonriendo, abrazando y diciéndome prima, aunque no nos alcanzaba un galgo.
No tenía ninguna conciencia de conocer tan bien su sonrisa, su tono de voz y sus rasgos.
“desde que se va al otro mundo alguien a quien quisimos mucho, ya estamos denunciados allí por seguir viviendo”
He recordado que decía Gómez de la Serna.
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Acaban de llegar las doce semillas de árbol de fuego que nos ha regalado Gonzalo. Me parece una gran aventura invernal hacer que germinen, en las instrucciones dice que hay que ponerlas en agua hirviendo para que salgan de la cáscara y esa primera fase me tiene inquieta. Tatiana y yo llevábamos tiempo bromeando con que nos íbamos a preparar una sombra en el molino para cuando fuéramos viejas, pero no se nos había ocurrido soñar con una sombra roja. "A la sombra del flamboyant" ¡qué título!
Entre otras muchas han llegado también semillas de esponja ¡Menudo paso hacia la autosuficiencia tener una trepadora que da esponjas y saber hacer jabón! Empiezo a tener ensoñaciones: ya me veo haciendo jabón de tajo con lavanda entre árboles de fuego. Me enseñó la abuela, María Jesús, que era su vecina, me habla con metáforas arborescentes de ella.
-Parecía una sombra Raimunda, casi no se le notaba, pero era como un roble de fuerte, nos influía a todos, sabía hacer muchas cosas y era buena pedagoga.
Y siguiendo con lo del jabón me contó la historia de una chica a la que llamó su abuela porque le había preparado un regalo, su herencia, y se encontró con un cargamento inmenso de jabón de tajo, la señora había calculado el suficiente para que le durara hasta que se muriera. Había tanto jabón de tajo que la muchacha tuvo que renunciar a un armario, buen trozo de la cocina y a medía habitación de su hijo para guardarlo.
Como me urgen chistes sobre la hipocondría me acuerdo con frecuencia de Alberto.
-¿Eres hipocondríaco verdad?
Le pregunté después de oír la letra en la que dice “ay dolor, dolor...ay dolor que avisas de un error”
-Tan hipocondríaco que una vez me fui a morir a casa, jueves era.
Habían repartido en la universidad un folleto con los síntomas de la meningitis. Después de leerlos comenzó a tenerlos todos y claro, se fue a su casa a morirse, cuando llegó a su pueblo se encontró a su madre en la calle y ella le dijo, como si no tuviera ninguna importancia el inminente deceso del hijo.
-Ve a casa y tómate un termalgin, que yo tengo la vez en la peluquería.
¡Su propia madre!
P.D. Vladimir dame instrucciones para criar estos árboles de fuego, que yo no me atrevo a escaldarlos así como así.
Así se titula una entrada del blog de Paco, a quién vuelvo a leer a como si me lo bebiera. Porque Paco sabe contar y tiene qué.
La desintoxicación de un mes sin información rezada, el periódico sí lo leía, me devuelve con fuerza y ganas. Uno está muerto si no se indigna y no se duele. Si no imagina.
Inés viene unos días y estando aquí se entera de que han balaceado a cuatro compañeros, pero se vuelve, están en el hospital con protección para que no los rematen, pero se vuelve. Me deja un reportaje sobre el trabajo que la tiene atrapada, algo así como la defensa de los defensores de los derechos humanos en Guerrero. Después de verlo sigo convencida de que hay situaciones que están empeorando rápidamente, y también sigo convencida de que hay un arma en la denuncia y una necesidad urgente de cambiar esta información maniquea que, lejos de contarnos lo que pasa, nos programa para que no lo entendamos. Nunca hubo tantas imágenes del otro y tanto desconocimiento del otro, tan pocas posibilidades de imaginarlo.
Viendo el reportaje de Inés recobró una confianza vieja por lo que se está incubando entre cartones de huevos, ¡vaya metáfora! ¡qué rica imagen! ¡todas las emisoras de las radios locales del sur están forradas con hueveras!
En El Salvador las maras han convocado una huelga de dos días, El colatino dice que ha sido secundada por los empresarios y aprovechada por la extrema derecha, pero que la gente ha ido a trabajar andando, ni modo, más cornadas da el hambre. ¿Quién va a entender desde aquí que las maras, la salvatrucha y la dieciocho, los delincuentes bien organizados, planteen una huelga?
“242 mujeres y niños que fueron humillados y violentados entre el 30 de julio y el 3 de agosto de 2010 en una aldea en el Kivu Norte, a menos de
Ahora te vas a dormir, ha dicho la enfermera, pero dormirme me parecía imposible, no la he creído, es más, no había sentido una incredulidad tan rotunda en mucho tiempo. Cuando me he despertado en la pantalla estaban retransmitiendo primeros planos de mis tripas y hasta he visto como cortaban cachitos con un lazo.
Y a mi estas cosas, esas otras rutas del viaje interior, me siguen llamando la atención.
