viernes, 28 de agosto de 2015

Esmeradamente camuflada o de cuando imposto invisibilidad.



Basta fingir que no estoy para que los que se esconden aparezcan: en el aguacatero más cercano a mi habitación vive un buho, lo vi anoche. Supongo que está esperando a Manuelle, la mujer de los autillos.
Ya sé interpretar casi todos los gestos del molino y deducir a quienes invoca.

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