miércoles, 25 de abril de 2007

Emigrar a toda costa

Me voy a Punta Umbría, a Edita, la semana que viene tendré muchísimas cosas que contar, seguro. Os dejo un trabajo que merece la pena escuchar, eso si, requiere un ratito.





Blanca Diego y Leire Otaegi

10-10-2005

Desde siempre y en todas las épocas, la humanidad ha hecho maletas y se ha aventurado a ir más allá de sus fronteras. En la formación de los países que hoy conocemos, las migraciones han jugado un papel fundamental.
Pero en nuestros días, no todos los pasaportes valen lo mismo y de su cotización en el mercado político-económico depende el derecho a viajar y a trabajar de las personas.

La creciente desigualdad entre países ricos y pobres; las guerras internas o la persecución política, están provocando que hombres y mujeres de África, Asia y América, vean en Europa su única salida: Una fuga de manos trabajadoras y de cerebros que no cesa.

Una de las puertas de salida es el Norte de Marruecos, con una puerta de entrada natural en el sur de España. Esta es una de las rutas principales de la emigración clandestina y es el espacio geográfico donde Blanca Diego y Leire Otaegi han recogido los testimonios y las opiniones que dan vida a esta serie.

Voces con acentos diversos: árabe, español, inglés o francés; las voces de los que emigran y de los que reciben. Voces de nuestro tiempo. Viajes y viajeros obligatoriamente convertidos en clandestinos. "Antes de ser inmigrante, se es emigrante; antes de llegar a un país, se ha tenido que abandonar otro..." "Identidades Asesinas de Amin Maaluof".

Para escuchar los programas: Emigrar a toda costa

martes, 24 de abril de 2007

Comment / No Comment




La otra noche nos comentaba Leire, que trabaja en EuroNews, lo desaconsejable que le parece hacer el "no comment" con imágenes que piden a gritos un comentario.

Yo me acordé entonces de las fotografías de Shirin Neshat, que siempre me sugieren eso: tanto el "no comment" como la necesidad urgente de comentarlas.

Hoy hay otra interesante recomendación en Paris sobre mujeres a las que urge escuchar.


lunes, 23 de abril de 2007

Collares de días


He estado leyendo reseñas de un libro de Crista Wolf que se titula “Un día del año” y que recoge las anotaciones hechas todos los años el 27 de septiembre, me gusta la idea.

Para eso son los tiempos circulares y las celebraciones, para enhebrar la memoria del mismo día y poder luego comparar las cuentas.

De entre todas las que yo he encontrado para ensartar hoy en el hilo del día del libro hay una del año 91 o el 92, cuando me llamaron de un programa de radio, el de Javier Sarda, porque querían entrevistarme, me habían concedido un prestigioso título, el de librera arruinada. (Luego la entrevista me pareció un desastre, en la previa, entre dos mil preguntas igual de intrascendentes, una era: “¿qué libro le recomendarías a Felipe González?”, yo respondí que uno de Adorno, creí que se sobrentendía, de Teodoro Adorno, pero lo metieron en la cabecera como un chiste fácil y me sentí fatal). El resto del día no estuvo nada mal, comimos en el campo, carne asada, y por la tarde fuimos a los toros. El título aun lo considero el mejor de los pocos que he adquirido.

Las manzanas, el ojo y este flagelo son de Michel Batory

sábado, 21 de abril de 2007

Ojo



Dice García Alix que "ya es muy tarde para cambiar la lente",
a mi me suena mejor con interrogaciones.

Carlos me dice




-Si esta tan claro Marta, la poesía es la homeopatía del lenguaje.
Y sigue con sus circuitos y sus máquinas.

viernes, 20 de abril de 2007

Voy a probar yo también

Me voy a comer una manzana y voy a escuchar esta canción que es una buena canción para acompañar a una manzana.
El video tiene tiene un toque entre atletico y hortera imborrable.

Aquí hace falta más color



De paso una anotación: he observado que desde hace un par de semanas todo el mundo come manzanas a mi alrededor. Rojas.
¿Se estarán despidiendo de la fruta de invierno?
¿Han hecho mella las loas a la fruta de la ministra?
¿Esta de moda comer manzanas?
¿Qué les impele a hincar el diente con tanta furia en ese rojo deslumbrante?.¿Qué?

jueves, 19 de abril de 2007

Vuelta







Encontré un libro de Octavio Paz, dos de Cioran y un ejemplar de Vuelta en casa de la abuela el día que baje con mi madre, seguían en el brazo del sillón, el de la ventana de debajo de la escalera, los había olvidado allí hace casi veinte años, por pelos se salvaron del derrumbe. Me los traje y ¡Como huelen!


En aquella época me sentía privilegiadísima porque mi tío Clemente, que se había casado por poderes y solo volvió dos veces de Monterrey, me mandaba ejemplares viejos de la revista de Octavio Paz.

Felices, tremendos los reencuentros con este mejicano.


MÁS ALLÁ DEL AMOR

Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;la conciencia,
la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel: nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.
Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas, no bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida, copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida

¿El tiempo?




Vuelvo de una fiesta en Paris por mandato imperativo de su regente.

Están siendo unos días ajetreados estos, he viajado mucho con Landero y he llegado hasta la casa de mi abuela. Hace unos meses soñé que la tiraban y me pareció que era una pesadilla, se lo conté a mi madre y me dijo:

- Ya bajaremos. No es para asustarse Marta, porque de hecho la van a tirar y no tiene sentido hacer dramas tan largos por algo que es inevitable, además tiene muchos años ¿cuántos?, ¿trescientos y pico?.

Mi madre es así. Una vez pasamos por la casa en que había vivido mi tía Marcelina, íbamos en el coche con la abuela Raimunda, que ya tenía noventa y nueve años, y mi abuela se echo a llorar

-¡pobre mi hermana!, dijo

A lo que mi madre respondió como habla ella, segura, pero un poco recitando, para no herir.

-madre no llores porque si tu hermana viviera tendría ciento diecisiete años y eso no es posible.

La abuela Raimunda se murió a los ciento uno o ciento dos, si aguanta unos meses más hubiese vivido en tres siglos, (se murió el día que vino Carlos a España, hacemos bromas macabras con eso y nos sirve para los cálculos). Claro que ella estaba preparada para durar tanto y reproducirse tanto. Su madre, mi bisabuela Alejandra, murió a los ciento tres, era pequeña, pequeña y aún así seguía disminuyendo, se sentaba en una silla baja, en un rincón, y comía en el alda, con un rosal detrás, hasta que desapareció.

El cementerio en Utebo es, también, un parque, como a los de París, de dónde vengo: y esta en el centro. ¿Eso habra cambiado nuestra relación con la muerte?.

Cuando paseo acompañada por allí y llegamos a las tumbas de mi familia tiemblo pensando: ¡va a creer que yo tengo más tiempo!

Mama gata es infalible y días después bajamos a despedirnos de la casa. Ahora me parece que estoy recorriendo con el dedo todos lo que dijimos y miramos esa tarde, todas las arrugas de la pared, las escaleras del granero, las alcobas tomadas por las palomas y la cuadra, y el eucalipto que fue levantando el suelo de la cocina y los rosales, y sobre todo todas los días allí, cuando estuve y cuando me lo contaron. Pero eso es otra historia.

miércoles, 18 de abril de 2007

Y por ejemplo pongo jazz




Es un buen placebo si hace mucho que no he podido hablar con Joselín.

Porque el jazz y las conversaciones con el hermanito se parecen.

Además está aquel día, cuando me explico qué eran los fractales dando saltos: con la autoridad que le confiere una pulsera de piel de serpiente, ser bufón y matemático, llevar puesto un sombrero con cascabeles, ser el niño José y poder curar un cólico de riñón con palabras, imágenes y gestos.